¡Hola!
¿Os habíais olvidado de mí?
Pues no, ¿eh? ¡Aquí sigo! Con poco tiempo para desahogarme con la repostería ahora que he empezado fuerte las clases en la universidad, pero sigo.
Y os traigo algo maravilloso.
¿Nunca os habéis quedado mirando esos platazos que tienen delante los Simpson cuando desayunan? Seguro que sabéis a qué me refiero. Sí, a esas torres de tortitas tan altas, con el sirope chorreando, y al lado unos huevos y también bacon bien tostado... Bueno, eso último ya es demasiado, tampoco quiero que os explote el estómago.
Pero os va a explotar. Porque cuando probéis a hacer tortitas con esta receta que os voy a dar no vais a poder parar. He probado varias, creedme, y ésta es la mejor.
Para prepararlas necesitamos:
-1 huevo
-4 cucharaditas de azúcar
-120ml de leche
-1 vaso de harina
-3 cucharaditas de levadura en polvo
-1 cucharadita de esencia de vainilla
Lo primero es tamizar la harina junto con la levadura en un bol. Le añadimos el azúcar, el huevo, la leche y la vainilla y batimos con unas varillas mezclando bien bien. Os quedará una masa algo espesa. No hace falta batidora eléctrica, aunque la podéis usar si veis que os quedan grumos haciéndolo a mano.
En una sartén antiadherente colocamos un poco de aceite y con una servilleta la extendemos por toda la superficie. Encendemos el fogón y dejamos que se caliente.
Cogemos un poco de masa con un cucharón y la dejamos caer sobre la sartén (sin mover el cucharón mientras cae). Se hará redondita sola. Podéis verter la cantidad de masa que queráis, depende del tamaño que esperéis conseguir. Vemos cómo le empiezan a salir burbujitas al cabo de un minuto o dos: es el momento de darle la vuelta a nuestra tortita con una espátula. Dejamos que se haga por el otro lado otro par de minutos y la retiramos para colocarla en un plato con servilletas.
No las aplastéis mucho con las espátula mientras se están haciendo, ya que si lo hacéis os quedarán menos esponjosas.
Repetimos el proceso hasta que se acabe la masa. Con estas cantidades os saldrán unas 8 o 10 tortitas pequeñas, o unas 4 o 5 grandotas.
Antes de darles la vuelta podéis ponerles por encima pepitas de chocolate o arándanos (tranquilidad, no se van a quemar ni nada cuando pongáis ese lado sobre la sartén). Quedan riquísimas.
También podéis acompañarlas con nata, sirope, fresas, nutella... Lo que se os ocurra. A mí cada vez me quedan distintas y siempre les añado algo diferente, o incluso me las como solitas, así de ricas salen. Como podéis ver, no es que las prepare pocas veces:
¡Pues esto es todo! Insisto, me encantaría que probarais la receta y me contarais qué tal. Os recuerdo también que a la derecha de la pantalla tenéis una pequeña encuesta que quisiera que contestéis.
¡Muchos besos y no olvidéis comer algo dulce antes de dormir!







